El paseo se hizo sin autorización de la escuela, lo que hizo enojar al director, haciéndolo discutir cara a cara con el responsable de los actos desobedientes, la discusión fue acalorada y directa. Como se puede inferir, el gran triunfador fue el director del establecimiento, que con gran orgullo mostró a toda la comunidad escolar lo fuerte de su carácter y lo gigante que era su poder. Pero no se daba cuenta que a quien había vencido tenía sólo 12 años. Ahora me siento orgulloso de haber salido derrotado, pues si este señor se enorgulleció de haber logrado que yo terminara castigado, significa que dí la pelea, que le costó y que además fui un gran adversario.
Luego de hacer mi primera comunión, me di cuenta que algo no estaba bien, que el cura se contradecía y que mis creencias no calzaban a la perfección con las de la catequista. Ese fue el primer atisbo de rechazo a la institución.
Mis primeras marchas eran de una cuadra, en la esquina de mi casa, cada 11 de Septiembre en la típica velatón de mi población. Ahí íbamos con mi madre cada año, a gritar consignas en pos de la igualdad y los derechos.
Todo siguió en scout, cuando fui elegido democráticamente "Jefe de equipo", sin embargo, el nombre del cargo fue cambiado rápidamente por "Coordinador de equipo". De esta forma, y no estaba obligado a mandar a mis compañeros de equipo, sino que sólo era mediador y representante. Las decisiones se conversaban y tomaban entre todos.
Yo creía que pensaba distinto, que mi sentido de horizontalidad era casualidad y además único. Pero me equivocaba rotundamente. En la educación media empecé a usar poleras de Allende con Neruda, chapitas de Víctor Jara y me autodefiní como "de Izquierda", siempre dejando en claro que no pertenecía a ningún partido político. Ninguno me definía y ninguno representaba mi pensar. El único que pensaba como yo era mi amigo y hermano Aníbal, quien me apoyaba en mis ideas de libertad e igualdad. Engrupidos y creyéndonos el cuento, nos íbamos dando cuenta que era más que una moda. Ahí fue cuando pasé de ser agnóstico a ser ateo. Cuando me decidí a leer el nuevo testamento, dándome cuenta de las mentiras de las instituciones que intentan manipular un Dios autoiritario y castigador. Pues tal Diosd no existe. Si creemos en un Dios, no podemos ser libres. Y yo quiero ser libre.
A modo de anécdota: frente a mi casa (la que ahora es la casa de mi papá), desde que tengo recuerdos que existe pintada con spray negro, una gigante "A" encerrada en un círculo, la que siempre me llamó la atención pero nunca supe que significaba.
En la ed. superior me descubrí, hace muy poco tiempo, luego de confusiones políticas y de un montón de información que se contradecía con lo que salía en la tele. Conocí a Fernando, un tipo callado y misterioso, al que me acerqué gracias a que un día él andaba con una polera de Radiohead. Entre conversación y conversación me empezó a hablar de Anarquía. Lo que me abrió los ojos y el apetito por saber más.

Comencé a leer sobre anarquía, comencé a reflexionar, comencé a escuchar a mi profesor de Literatura Latinoamericana. Y me di cuenta que por fin había encontrado una idea que me representara por completo. Y entendí de verdad el concepto de libertad que tanto manipulé en años anteriores.
Mi lucha se hizo coherente, mi rabia y ansias de igualdad se unieron a la esperanza de un mundo mejor.
Siempre quise ser anarquista, pero mi mente no se daba cuenta. Ahora tengo el alma abierta y los ojos atentos. Ahora puedo comprender el mundo sin miedo de la opinión de los demás, ahora no sólo pienso distinto, sino que también hago distinto.
Ahora estoy en la organización de un congreso llamado "1er Congreso de Hermenéutica Libertaria", el cual me ha hecho conocer gente que no teme compartir sus ideas y sus conocimientos. La conversación es la que lleva a la información.
**OMI**