Hay sitios de los cuales no te quieres olvidar, hay sitios simplemente indiferentes. Pero hay otros (la mayoría), donde tu mente no encuentra razones para guardarlos. Tu cerebro comienza a entrar en paz y tu boca comienza a secretar más saliva. Paz y mesura. Nada nuevo. Todo parece plano y en escala de grises. Son los sitios por donde caminas diariamente sin tomar en cuenta la desesperante cifra que se forma al sumar todas las rayas del pavimento o cada uno de los puntos que dan forma a los edificios. Y es que una línea no es un punto alargado, sino millones de puntos unidos, eso es simbiosis.
Ayudarse mutuamente no es solidaridad, es compromiso, los sitios que no nos llaman la atención se encuentran llenos de esto, el pasto, el sol, nosotros. El frío que siente la piel en cada día no es nada más que el resultado de la cooperación entre tus células y las nubes que tapan al sol en su afán de oscuridad.
Todos los sitios tienen vida, todos son importantes, y es que generalizar no es un acto soberbio, sino didáctico. Por eso que el mundo está lleno de clasificaciones y órdenes de distintos tipos, sólo para encerrar todo en un todo.
¿En qué sitio estás ahora?
¿En qué sitio estamos ahora?
¡Que importa! Ni siquiera estamos aquí
miércoles, 30 de mayo de 2007
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